Un nuevo estudio, publicado en Archives of General Psychiatry, revela que es el consumo compulsivo de alcohol el que incrementa el riesgo de desarrollar depresión, y no esta dolencia la que hace a los pacientes más vulnerables al alcoholismo.
El equipo del Dr. David M. Fergusson, de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), examinó la relación entre el alcoholismo y la depresión. Sobre una muestra de algo más de un millar de participantes se estudiaron dichas variables en diferentes momentos de su vida adulta.
Entre los 17 y los 18 años, casi un 20% de los voluntarios cumplían los criterios de consumidores problemáticos de alcohol, y otro 18,2% manifestaba síntomas clínicos de depresión mayor. Entre los 24 y los 25 años, el 13,6% de los voluntarios padecían alcoholismo y el 13,8% depresión. En todos los intervalos de edad, la dependencia del alcohol o su consumo abusivo estaban asociados con un incremento del riesgo de depresión (de hecho duplicaba las probabilidades de desarrollarla).
El análisis sugiere que el modelo que mejor se corresponde con los hallazgos prácticos es la relación unidireccional en la que el abuso de bebidas alcohólicas induce depresión mayor, pero no al revés. “Los mecanismos subyacentes que explican esta asociación no están claros. Sin embargo, se baraja la hipótesis de que esta relación exista debido a procesos en virtud de los cuales el alcohol desempeña la función de activador de marcadores genéticos que incrementan las probabilidades de desarrollar depresión mayor”, señalan.
Fuente: Archives of General Psychiatry. 2009 MAR;66(3):260-266.






